Este es el más emblemático restaurante francés con toque colombiano, reconocido en toda Cartagena. Funciona en el antiguo refectorio del convento donde las monjas clarisas se reunían para tomar sus alimentos, confesarse en público o compartir información.
Cuando cae la noche en el hotel, parte del restaurante se traslada al patio interno del antiguo convento, que se acondiciona con mesas, candelabros y vajillas. En el centro de esta área se encuentra un pozo, lo que nos demuestra que para las monjas clarisas el agua era muy importante, ya que servía para su consumo y simbolizaba la pureza que ellas querían mantener.



